
De maravilla lo que está jugando Alexis Sánchez, y no lo digo por ser compatriota de él ni por ser exitista, es la realidad de ver que Alexis se transformó en un fuera de serie; “de clase mundial” como dijeron ayer en la transmisión de Fox. Y cómo no lo va a ser si es el único que intenta ir hacia delante de su equipo y con pelota dominada no sucumbe ni a la tercera patada que le llega cada vez que intenta avanzar. En River Plate está naciendo una estrella y recién hoy los chilenos se dan cuenta de que la promesa se transformó en realidad. Hoy en Argentina, saben donde queda Chile nuevamente.
Que grande Sánchez, que orgullo.
Me alegro porque siendo nortino adquiere una dimensión superior todo esto que pasa con él. Ser del norte no es para nada una ventaja para ningún deporte, y para que decir el fútbol. La tierra y la vida fácil no son una buena combinación para sueños de grandeza, al menos no para el que no sabe lidiar con eso. Algunos tienen la oportunidad de ser vistos y otros no. Como en todas partes (de Chile) el fútbol se maneja en círculos donde “los amigos del fútbol” hacen y deshacen. Si Sánchez, un tocopillano que juega en River, bajo la dirección técnica de un tal Daniel Passarella (que lo exigió) es porque sencillamente es un diamante, no una perla, un diamante precioso.
Que grande Sánchez, que orgullo.
Me alegro porque siendo nortino adquiere una dimensión superior todo esto que pasa con él. Ser del norte no es para nada una ventaja para ningún deporte, y para que decir el fútbol. La tierra y la vida fácil no son una buena combinación para sueños de grandeza, al menos no para el que no sabe lidiar con eso. Algunos tienen la oportunidad de ser vistos y otros no. Como en todas partes (de Chile) el fútbol se maneja en círculos donde “los amigos del fútbol” hacen y deshacen. Si Sánchez, un tocopillano que juega en River, bajo la dirección técnica de un tal Daniel Passarella (que lo exigió) es porque sencillamente es un diamante, no una perla, un diamante precioso.
Sánchez como nadie demuestra que aparte de ser talentoso es alguien con un semblante distinto, su hambre de gloria supera todo lo que la fama te pueda prestar por algún tiempito.
Ser el mejor no sólo es meter y marcar en la cancha sino que tener la sabiduría y la caballerosidad fuera de ella. Ser señor es entender que la plata vale cero si al lado está el sueño de ser campeón de América, de Europa o del Mundo.
Ser el mejor no sólo es meter y marcar en la cancha sino que tener la sabiduría y la caballerosidad fuera de ella. Ser señor es entender que la plata vale cero si al lado está el sueño de ser campeón de América, de Europa o del Mundo.
Hoy me puse a pensar que diablos hace Jiménez en el Inter, un equipo grande, compartiendo camarín con Crespo, Cambiasso, Materazzi, Samuel. Todos ganadores, tipos profesionales, con peso y presencia. Y ahí estaba el “vago”, perdón, “mago” que de lo único que sabemos es que si su prostituta esposa está preñada o no. Jugó pésimo y aunque su equipo no perdió por su culpa da lo mismo, es tan intrascendente su juego que no importa.
También vi a River y me percate como un “niño” de 18 años les daba el ejemplo a todos esos argentinos que valen en promedio 20 millones de dólares cada uno. Si eso no es magia entonces pónganle el nombre que quieran. Pero no se olviden que el fútbol no es moda, no es “look”, ni es dinero. El fútbol es pasión, la victoria se grita y la derrota se llora. River perdió, Sánchez “lloró”. Crack.
También vi a River y me percate como un “niño” de 18 años les daba el ejemplo a todos esos argentinos que valen en promedio 20 millones de dólares cada uno. Si eso no es magia entonces pónganle el nombre que quieran. Pero no se olviden que el fútbol no es moda, no es “look”, ni es dinero. El fútbol es pasión, la victoria se grita y la derrota se llora. River perdió, Sánchez “lloró”. Crack.
Marcelo Castillo Villagrán
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